En los últimos años ha habido muchos avances y efectos positivos en la disposición de información relacionada con la gestión del riesgo. Sin embargo, a pesar de estos avances, las limitaciones se han agudizado en otros sentidos:
- las instituciones nacionales que trabajan en el tema de la gestión del riesgo siguen teniendo importantes limitaciones a la hora de seleccionar, clasificar y poner información a disposición del público.
- en la actualidad, es tal el volumen de información que se produce y genera, que el proceso de transformar ésta en conocimiento se torna muy complejo.
En Centroamérica -al igual que en toda la región latinoamericana- hay una gran profusión de información en temas relacionados con la gestión del riesgo. De hecho, inclusive en los últimos años, múltiples iniciativas han hecho énfasis en el tema de la información a través de la creación de portales especializados e, inclusive, de la recopilación de experiencias y herramientas.
Sin embargo, en la mayor parte de las ocasiones resulta muy difícil transformar esta información en conocimiento y que sirva como una pieza e instrumento fundamental para sustentar muchos de los procesos que se llevan a cabo o que se planifican en materia de prevención, preparativos, mitigación, respuesta y reconstrucción. El gran reto que enfrentamos es ligar la teoría con la práctica y extraer ideas que no solo nos ayuden a comprender qué se está haciendo en el tema, sino que nos den pistas para nuevas acciones, políticas, soluciones, proyectos e iniciativas.
Asimismo, tampoco existe un trabajo en red entre los sistemas nacionales y el resto de actores vinculados a la gestión del riesgo y productores de información que permita saber y conocer quiénes trabajan en qué temas, coordinar esfuerzos y trasladar los resultados de éstos a un plano más local y comunitario transformando la información en conocimiento. |